Es impresionante cómo algo creado para conectar personas puede transformarse en algo tan complejo. Las redes sociales, como TikTok o Facebook, nacieron con la intención de entretener y compartir momentos, pero hoy en día se han convertido en espacios donde la comparación y la apariencia pesan más que la realidad.
Por ejemplo, en TikTok vemos rutinas de vida “perfectas”, viajes, cuerpos y estilos de vida que muchas veces no reflejan la verdad. Eso puede hacer que las personas se sientan insatisfechas con lo que tienen o con lo que son. También está el caso de Facebook, donde los comentarios ofensivos y los rumores pueden convertirse fácilmente en una forma de acoso digital.
En conclusión, las redes sociales son un medio con un enorme potencial para aprender, comunicarse y expresarse, pero si se usan sin cuidado, pueden afectar la autoestima, la privacidad y la salud mental de quienes las usan.
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